Sábado, 14 de julio 2012. 3ª Etapa. Santiago – Padrón (28 km)
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La casa donde nació Cela |
Salimos de la siempre espectacular capital de Galicia más allá del mediodía. La ciudad compostelana enamora tanto que la hora de
abandonarla se hace de rogar. Pero nos espera Iria-Flavia, (La Coruña ), la aldea en la que
en 1916 nació Camilo José Cela y a la que ochenta y seis años más tarde fueron
trasladados los restos del célebre escritor. Años antes de fallecer, CJC solicitó
al obispo que le permitiera, cuando la llamada de Dios tuviera lugar, ocupar un
hueco bajo uno de los olivos más hermosos del cementerio de Santa María de
Adina. El obispo dio el visto bueno y Camilo reservó allí su finquita para
abrazar en su día el sueño eterno.
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La tumba de Camilo José Cela |
En la casa donde nació el escritor vive
desde hace años su prima, Nina Trulock, hija de Jorge Trulock (tío de CJC), trágicamente fallecido en el incendio que tuvo lugar en la casa familiar. Con Nina quedamos al atardecer para que nos enseñe su casa, nos acompañe al cementerio y nos acompañe a dar un paseo por Padrón.
Iria-Flavia es una pequeña aldea que pertenece al
ayuntamiento de Padrón. Se podría decir que ambas localidades son uña y carne,
no sólo por la proximidad que las une, sino también por muchas otras razones.
En cada uno de los extremos del Espolón, la bella alameda que bordea la margen derecha del río Ulla, se encuentran sus dos hijos más ilustres. De una lado una escultura de Camilo José Cela y del otro la de Rosalía de Castro. En las inmediaciones se encuentra la plaza
de Macías el Enamorado, un juglar que se enamoró de una condesa y murió
asesinado por el marido de su amante. De esta recoleta plaza habla Cela en su
libro de memorias infantiles “La
Rosa ”. En él nos relata que en la pastelería Casa Latorre, su
tío Jorge, el padre de Nina, le invitaba a “un par de cañas, o tres, de
hojaldre relleno de suave y aromática crema. La bajaba con un vaso de sifón que
indefectiblemente me daba hipo” (La
Rosa , pag 117).
En el capítulo 2 de "Del Miño al Bidasoa", que titula "A la sombra del Apóstol, en el camino de Compostela" y trascurre en Padrón, Cela se pasa buena parte del capítulo en la taberna de "El Cuco", hablando de lo divino y de lo humano con el tabernero y disfrutando de abundantes cuartillos de vino. Todavía hoy encontramos en la avenida de Compostela encontramos el lugar que sigue denominándose "El Cuco" aunque, por desgracia, convertido ya en una moderna fonda sin gracia.
En el capítulo 2 de "Del Miño al Bidasoa", que titula "A la sombra del Apóstol, en el camino de Compostela" y trascurre en Padrón, Cela se pasa buena parte del capítulo en la taberna de "El Cuco", hablando de lo divino y de lo humano con el tabernero y disfrutando de abundantes cuartillos de vino. Todavía hoy encontramos en la avenida de Compostela encontramos el lugar que sigue denominándose "El Cuco" aunque, por desgracia, convertido ya en una moderna fonda sin gracia.
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Nina Trulock y Lola en el jardín de la casa de Iria Flavia |
A las ocho de la tarde nos acercamos a la casa de Nina, donde había nacido Cela. La
casa, situada muy próxima a las Casas de los Canónigos, en las que hoy está
emplazada la Fundación Camilo
José Cela, es una bella edificación de piedra, que encargó construir hace dos
siglos Camilo Bertorini, gerente del The West Railway Galicia y bisabuelo de
Nina y Camilo José. Rodeada de un frondoso jardín lleno de hortensias, plantas
y árboles de diversas especies, la casa se encuentra a escasos meros de la vía del
tren. Nina nos enseña el interior de la vivienda, decorada con muebles antiguos
y fotografías de los ilustres antepasados de la familia, desde el bisabuelo
Bertorini, los abuelos John Trulock y Nina Bertorini; los padres de Cela,
Camilo Cela Fernández y Camila Trulock Bertorini y, (¡como no!), el propio Cela, de
niño, de joven y de Nobel. La casa tiene un gran encanto y nos lleva un buen
rato curiosear por todos sus rincones; pero aligeramos el paso porque se hace tarde y no queremos irnos a
cenar sin antes visitar la tumba de Cela. Allí nos sorprende un cementerio lleno
de flores, la mayoría de ellas frescas. “Aquí hay mucha costumbre de venir al
cementerio y reponer las flores”, nos cuenta Nina, quien tiene allí enterrados
a sus padres, a sus tíos, a sus abuelos y prácticamente a todos sus familiares
fallecidos. La tumba de Cela hoy tiene un bonito ramo de flores lilas; es la
tumba más sobria y más elegante del cementerio, toda ella de piedra y sin más ornamento
que el nombre del escritor gallego y su fecha de nacimiento y muerte.
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El niño Camilo José con su tía Chucha |
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