lunes, 2 de julio de 2012

En bici, sí señor


 En bici, sí, porque lo de la bicicleta es algo estupendo. En primer lugar porque se trata de un ejercicio muy saludable a cualquier edad, incluso para aquellos que empiezan a utilizarla a edad madura y sin haber practicado previamente ningún deporte ni haber hecho ninguna clase de ejercicio. Andar en bicicleta favorece la circulación sanguínea, oxigena el cerebro, libera del estrés, permite mejorar la resistencia, reduce la tensión, fortalece los músculos y consume calorías. Una auténtica maravilla.
Además es, sin lugar a dudas, el medio de transporte más ecológico, algo sumamente importante hoy en día, que hay que ser especialmente cuidadoso con el medio ambiente. Otra cuestión muy tentadora de la bicicleta es la velocidad de desplazamiento. En este tiempo que nos ha tocado vivir, en el que todo pasa tan rápido, es un placer poder disfrutar de las cosas sin prisas, recreándose.
Y algo que hay que valorar especialmente en un momento como el actual es lo del coste cero. Un gimnasio al aire libre, un viaje de placer, un reconstituyente, un médico personalizado, una terapia relajante y un medio de locomoción, todo en uno y absolutamente gratis.
Pero viajar en bicicleta no es sólo utilizar un medio de transporte barato y eficaz, ideal porque preserva el medio ambiente, no contamina, es silencioso y favorece nuestra forma física, sino que también favorece nuestra autoestima, nos relaja y mejora nuestro estado de ánimo.
La bici es la mejor terapia contra el estrés, la ansiedad y la depresión, una medicina excelente para la salud del alma. Hay muchos estudios que hablan de los beneficios que para nosotros supone el uso de la bicicleta, desde evitar infartos, cuidar las rodillas o mejorar el sistema inmunológico, hasta disminuir el riesgo de cáncer.

Vacaciones en bici

La bicicleta es, sin duda alguna, el medio de transporte menos contaminante y más cardiosaludable que existe. Por suerte, en la actualidad, se calcula que alrededor de unos dos millones de españoles la utilizan para desplazarse habitualmente en sus ciudades. Sin embargo, todavía es muy incipiente su uso como vehículo para los desplazamientos interurbanos durante las vacaciones, aunque aporta a esos días de asueto algunos ingredientes añadidos, además de los ya conocidos, derivados de esa característica específica que tiene la bicicleta, que no es otra que realizar los desplazamientos a velocidad moderada. Hoy, que las circunstancias nos obligan a hacer todo deprisa, el uso de la bicicleta como vehículo para las vacaciones nos permite la degustación, la aproximación, el paladeo. Unas vacaciones en bicicleta facilitan nuestra relación con el entorno, nos hacen disfrutar con más intensidad del paisaje y de la naturaleza y posibilitan el acercamiento a las personas. No es poco.

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